sábado, 19 de julio de 2008

Planeando un sueño.

Termino mis deberes con algo de modorra, pestilencia celestial que encandila a mis párpados pétreos. Retiro todos los objetos de estudio fuera de mi campo de visión, para relajarme en lo que será una maratón de ensueño, tal vez con ángeles, perros, persecuciones o, como hace dos noches, con la sensación de vuelo. Esa vez disfruté al máximo.
Acomodo la cama. Las almohadas bien puestas en lo alto de mi objeto casual, mi manta me protegerá de cualquier viento nocturno que pretenda incomodarme hasta despertar. Cierro las ventanas para que aminorar los ruidos espontáneos de la noche con vida. Al fin, apago la luz y la oscuridad me envuelve y comienza mi largo, me recuesto en mi lecho y cierro lo ojos, pensando en el sueño que me tocará hoy.

jueves, 17 de julio de 2008

El peor invierno de mi vida

7 am. El cielo permanece impávido, grisáceo, molesto para muchos, paciente para otros. Parece que será un día como cualquiera, tal vez llueva, tal vez el viento corra mucho más fuerte, compitiendo entre brisas, para coronar al más gélido. No trato de abrigarme más... Mi cuerpo responde positivamente ante estas señales; no puede haber un mejor día para mí.

1 pm. Mi maldito infierno nació con una mentira, con un susurro cariñoso, con una excitación antes del sexo seco y furioso, mi cuento de hadas acabó como la peor novela policial. Una mancha cetrina, asquerosa, inquietante, avariciosa y febril toma el cielo y lo convierte en un mar de azul paciente, convierte mi cuerpo en un mar de defectos volcánicos asquerosos. El sol sale renunciando a todo pacto, a todo mandato divino. Aparece en pleno invierno, y mi mundo desaparece. ¿Qué estará pasando para que me castiguen así?

El peor invierno de mi vida.

miércoles, 2 de julio de 2008

Arquepito Nº 7: Meditación tácita.


Las manos cruzadas muestran un solemne disciplima, disertación perpendicular, abstracta e indiscriminada. También usable para colocar objetos que desaparecen en mordidas y tragadas, todo un espectáculo de luces y olores. Soporte cuadrilatedúpedo, ancho cuerpo, despojo de miserias, abundancia de soberbia, arquepito que amodorra al más intranquilo y desespera al más sereno.

La hora del té

- Dame la taza, con ella resfriegaré tus ojos hasta verlos más cetrinos de lo normal.
- Apenás y puede notar la melancolía en los tuyos...
- ¿No confías en mí? Aparte de las cosas qu cada día te digo, además de los miles de pensamientos sucios y excitantes en los que estás involucrado en mis pensamientos, sigues dudando de mí?
- No dudo, es que es imposible. Tómate el té antes de que se enfríe.
- No se enfríara porque estoy muy caliente, ¿vez todo lo que ocasionas?
-Pervertido.
-Me encanta la hora del té.

Toman las tasas mientras ella, todavía despistada, no siente las manos inquietantes que suben por sus muslos...