sábado, 16 de agosto de 2008

Caminemos

Deja al aire. Sígueme, sigue la línea, no te apartes de las sombras, despacio, no pasará nada...

Camina mierda, o te clavo ya sabes, avanza por la puta madre que te volverás consciencia si no lo haces...

Ahora dame, dámelo carajo... ¡Así que te resistes! Recibe por estúpida...

Mierda que me haces, déjame carajo, yo no hice nada, no quería golpearla... Deja el arma, ¿que deje el aire?

sábado, 9 de agosto de 2008

Mis dos formas de morir

En mi pueblo natal nace el relato de mis dos formas de morir. La primera pertenece a la innata capacidad de morir que tienen todas, absolutamente todas, las personas que hayan nacido en este pueblo pequeño de la capital. Hoy me acerqué a Doña Valia, que desgraciadamente sus 6 hijos perecerieron ante el maleficio. Me cuenta que la muerte proveniente del nacimiento en estos lugares es catastrófica: Primero sientes la pena de saber que no eres nada, que no has hecho nada, y que no haras nada; luego, ya en cama de tanto sufrimiento, comienzas a narrar, en estado de éxtasis, cada acto negativo que has realizado en tu vida. Cuando llegas al último suceso fatal, mueres, con un suspiro que hace temblar a cada integrantes de tu extensa familia.

Pero también está la otra forma de morir, esa que proviene, como me aseveró mi padre, del apellido, de la familia. Quise averiguar de qué forma se fenecía en esta maldición, pero las diferentes combinaciones de apellidos genera la incertidumbre. Lo único conocible es que mis hermanos moríran de la misma forma que yo, que los hermano de mi padre de la misma forma que él, que los hermano de mi madre de la...; claro está debido a los formación de apellidos parecidos.

Ahora la cuestión es cuál es la mejor forma de morir. Ya sé de una, sé que me va a pasar y estaré preparado para ello. Pero el segundo camino aún me es sellado por el destino... A menos que uno de mis hermanos muera... ¿Podría romper el maleficio si es que yo mato a mi hermano? Entonces ya no habría quién me mate, ya que los hermano mueren de la misma forma... ¿A que es una buena idea?

lunes, 4 de agosto de 2008

Arquepito Nº9: Encargo Urgente


Arquepito que revuelve mis neuronas. Aparato insipiente, pretendiente del ocio, caprazón de ópalo. Penetra en lo más interno de nuestros habitos futiles. Conocimiento artificial y conexión mágicas. Hablar ya no fue tan fácil. Experimento que mantiene en conflicto a los púbiles y púgiles en casa.

Encargo del Arquepitero mayor...

viernes, 1 de agosto de 2008

A veces es mejor no decir nada.

Desde hace cinco años vengo recorriendo esta calle sin éxito. De esquina a esquina, av. san rogelio, cuadra 6. A veces despacio, otras veces rápido, tratando de disimular. La gente ya se acostumbró a mí. La señora que vende revistas en un esquina, el tipo que lava los automóviles, sólo me sonríen cuando me ven pasar cada minuto.

A eso de las 6 de la tarde todo se calla, todos me miran: del edificio sale ella, con la sonrisa a flor de piel, con los cabellos que caen todavía en esos pequños hombros que algunas vez fueran míos. Sobrepasa el pequeño trecho desde la puerta hacia su automóvil. Todos me miran. Yo, escondido detrás de un árbol; mi cuerpo no se mueve, tiembla. Mis labios vibran, mis manos sudan, mis ojos lloran. La veo partir nuevamente a su hogar. Seguro con sus hijos, y su esposo.

Mientras tanto, renuevo el trayecto. Me despido de todos, que suspirarn, esperando que mi cobardía desaparezca para el día de mañana.