jueves, 5 de agosto de 2010

Quédate conmigo

http://www.youtube.com/watch?v=aeWIMYVKbLE

Cuando llegue la noche
y se oscurezca la tierra
y la luna sea la única luz que veamos
No tendré miedo, no tendré miedo
mientras estés conmigo.

Cariño, quédate conmigo,
oh, ahora, quédate conmigo,
quédate conmigo, quédate conmigo.

Si el cielo que vemos
temblara y se callera
y las montañas se desmoronasen sobre el mar.
Si no pudiese llorar, si no pudiese llorar, no derramaré un sóla lágrima
mientras estés... estés conmigo.

Cariño, cariño, quédate conmigo,
oh! quédate conmigo.
Quédate conmigo, quédate conmigo, quédate conmigo...

Y siempre que estés en un apuro y no
quieras estar a mi lado, oh! quédate conmigo
Quédate conmigo, quédate conmigo, quédate conmigo.

Cariño quédate conmigo,
quédate conmigo.
Oh! quédate conmigo, quédate conmigo, quédate conmigo.

martes, 3 de agosto de 2010

Página 1

Me levanté con la taza de café al lado. Todo estaba oscuro, teñido en un cruel manto de incertidumbre. Las cosas a mi alrededor se fueron tornando abstractas, tomaron otros rumbos, carecieron de sentido: se derramó la azúcar, haciendo un desorden feroz, fiel reflejo de mis sentimientos, de mis recuerdos. Se esparcían y volvían a juntarse. Eterno silencio, una idea, una sentencia, y los cajones vacíos, nuestras fotos deformadas, cúbicas; mi cuarto sumergido en un completo azul-naranja. Pretendí no darle importancia, tratar de levantarme, pero nuevamente los objetos y recuerdos fueron desestabilizándome; se agrupaban, se volvían a unir, tomaban formas funestas, mórbidas. Otras divertidas e inimaginables, inexpresables.


Tu nombre, y tu sola presencia en mí parecía ser sólo una palabra, una errata que nunca aparecería en los diccionarios. Un ruido, más bien un rugido, se instalaba en el ambiente: golpes, cortes, crujidos, metafísica pura. Mi cuerpo parecía alejarse de todo, de cada punto en el espacio.

Hace un año...

Nota: He vuelto a releer viejos escritos con el fin de corregir ciertas imperfecciones (eternas) que las invaden. Encontré este verso escrito hace más de un año. Las palabras y el dolor son viejos, son heridas cicatrizadas con días tras días que ayudaron. Sin embargo, el final me dice, casi gritándomelo en la cara, que las coincidencias no existen... que todo se da por algo.
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Hoy, ya hace un año, dejé de tomar el café acompañado,


dejando el pote de azúcar a mi lado

ante la falta de alguien a quién pueda entregárselo.

Lloré la última gota en una vieja canción de Lennon

Y con ella sólo fuiste olvido, un recuerdo más

que fue directo al tacho de la basura.

Desde aquella vez mi cartas carecen de remitente,

mis versos ya no tienen musas

y mis cuentos ya ni tienen finales felices.

Mi vida sólo está acompañada de canciones tristes,

de viejo anhelos y de horribles pérdidas.

Hoy, ya hace un año, dejo de contar las lunas de todos tus meses,

dejo de interesarme por lo que soy y por lo que seré.

Y sigo explicándome, entre soledades marcadas en silencios torcidos,

Que tu huída solo fue una vieja pesadilla de serie B… que aún estás aquí.

domingo, 1 de agosto de 2010

LEELO

CINCO DEDOS NO SON SUFICIENTES PARA DECIRTE ADIÓS. SE NECESITAN DE MIL INTENTOS POR NO TORCER LOS LABIOS, EN SEÑAL DE DEBILIDAD