martes, 7 de septiembre de 2010

7

Para quien lo reciba este día 7, el capítulo 7 de Rayuela, por Julio Cortázar.

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabiera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentra y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando con sus recientos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencios. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pela mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorver simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo siento temblar contra mí como una luna en el agua.

lunes, 6 de septiembre de 2010

¿Déjame adivinar?

Colgé las medias en el tintero. Dejé mi nombre en el cajón de los calzoncillos sucios. Nuevamente mis sueños aparecieron en la teve, en ese programa de domingo por la tarde; en la hora donde todo se detiene, donde el tiempo no avanza y tu recuerdo se queda insomne entre mis entrañas. Apareces nuevamente en mi lóbulo izquierdo y me dices: "Que tanto más tengo que decirte para que sepas que pienso en ti a cada momento. Qué mierda más" Me duelen tus palabras... pero es verdad, ¿qué tanto más? Acaso lo he escuchado todo y no me entra nada. O es tu voz, son tus letras, son tus manos las que no me son suficientes para creerte. ¿Qué tanto más? No lo sé, te juro que contigo, nada es suficiente.

Y la tarde es más angosta y las horas tan fláccidas. Mi amor es tan etéreo y mis manos tan vacías. Nunca han estado tan vacías, tan solas, pero con tantas ganas de agarrar, con tanta actividad que realizar. Nuevamente exploto sin remedio, entre almohadas, guitarras y lentes de sol que tapan mis ojos, que se guardan solo para ti. Y aún las palabras no son suficientes. Son suficientes tus besos, tus palabras pero en mis oídos, tus movimientos pélvicos, tu cabello cayéndome en el rostro, tu mirada entre lago en el cielo y tus pies jugando con los mios... Carajo ¿no tengo de qué más hablar? Mis recuerdos no son suficientes tampoco... se van gastando ya.

Y entre todo... déjame adivinar. Quieres irte, pero no. Quiero irme, pero no. Quiero más recuerdos, pero no. Quiero más experiencias, pero no. Más risas, más pleitos, más encuentros, más adioses.

Pero no... ¿Déjame adivinar? ¿Me dejas adivinar? ¿A que te revuelvo las entrañas y las pasiones?
Yo tampoco quiero que se pierda la tembladera. Todo es tan mágico. ¿Difícil comprenderlo? Pero contigo no soy yo. Es magia.

sábado, 4 de septiembre de 2010

La ciencia del recuerdo.

Inconscientemente dejó una tira de sentimientos guardados en el cajón. La inconsciente trabaja muchas veces en nuestra contra, pero nos dice que nunca hay que mentirnos, que lo que realmente queremos debemos mantenerlo, aunque mal haya pagado, aunque malos barullos hayan pasado. La tira estaba escondida en algún lugar. Todas las tentativas de eliminar los recuerdos que con tanta soberbia escribió en cuentos, relatos y poemas no valieron nada. Estuvieron guardadas en algún lugar. Un amor así sería difícil de olvidar.

Y es que en realidad no se olvida, sino que se tratan de colocar nuevas vivencias encima de las que existen para que tengan la prioridad al momento de ser evocadas. Los viejos recuerdos son almacenados en viejos cajones, les echamos harta naftalina para que se mantengan (otra excusa para que no se pierdan) y les ponermos un separador de libros para que encontrarlos sean más fáciles. Y ahí ves: salen disparados con una canción, sueltan aullidos con una foto, temblamos con el sonido de nuestra voz. Nunca en realidad quisimos que se pierdan.

Ahora los recuerdos ya no revolotean. Han sido sustituidos por nuevos recuerdos de nosotros que están ahí para ser evocados con prioridad. Son nuestro nuevos recuerdos que, inconscientemente, están encadenados a los demás, a los más antiguos, haciendo que recordarnos sea una aventura en la cual queremos seguir avanzando. El recuerdo del temblor en nuestros cuerpo alejados, el recuerdo de tus ojos viéndome con parsimonia mientras nos poníamos al día de nuestra vida, el recuerdo de tus labios, el recuerdo del PH de tu saliva, el recuerdo de tus cuerpo, el recuerdo de tus lágrimas, el recuerdo de tu amor. El recuerdo de un te amo que no se pierde en el silencio ni en tus risas. Que te aguarda.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Poemetría: Eres cada vez...

Eres cada vez
más recuerdos
que verdad
Tu rostro va perdiendo
su encanto
entre las carnosidades
de mi cabeza

Eres cada vez
más ayer que hoy
más pronto
que ahora
Cuento los segundos
desde la última vez
que te vi
en vez de contar
los segundos
hasta volver
a verte.

Eres cada vez
la tentativa
de mis manos
que se escurren
en el tiempo
que es más arena
y va cada vez
más despacio.

Eres cada vez
nada
y todo
en un sin fin
que me completa.