Mostrando entradas con la etiqueta lluvia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta lluvia. Mostrar todas las entradas

sábado, 6 de junio de 2009

La lluvia de Amil

Hoy llovió como nunca en Amil. Me parece que ya hace más de un año que no caía tanta agua de ese cielo gris; desde aquella vez ya venía soñando nuevamente con la lluvia, pero nunca volvió. Ahora me siento agradecido y revitalizado: la lluvia me persiguió por todos lados, y no piensen que fue aquel símbolo terrible de la mala suerte; es una forma elegante de decir que llovió casi toda la mañana, en todo Amil.
Pero algo literalmente cierto hay en aquella frase. Llovió por todos lados, hasta en el carro; las lágrimas me caían aun estando bajo un techo de metal, de todas maneras mis lentes eran varias veces limpiados, mi chompa aguantaba aquellas gotitas temblequeantes y yo tratando de comprender cómo me llega aquella lluvia estando tan apretado al fondo del vehículo.
En fin, la ciudad roba tiempo me dio un respiro. Ahora sólo trato de imaginar cómo hacer para que no entre la lluvia en mi habitación.

martes, 6 de enero de 2009

Primer día en Cajamarca

Parecían martillos en la cabeza. Felizmente no me dio el so-roche, pero me vino algo de soroche: un dolor de cabeza insoportable que me obligaba a hacer algunos gestos deplorables con el rostro, cuando los cajamarquinos me miraban haciendo muecas, decían: éste es limeño. Yo sólo caminaba tratando de parar a los lunáticos en mi cabeza. Mi viejo me hablaba no sé que tontera en el carro, mientras mi madre miraba el paisaje por la ventana mojada por la lluvia. Le dije a mi padre para bajar y sentir la lluvia en mi cabeza, tal vez así se me pasaba algo el dolor; pero todo fue en vano, igual sentía la cabeza dándome con los martillos. La lluvia estuvo buena.
Era 31. Como en los últimos años, la pasé tranquilo viendo TV, mientras mis padres de mandaban a la mierda psíquicamente, a través de la mirada que ni siquiera se cruzaba. Mi primer día en Cajamarca fue un dolor de cabeza, una pequeña lluvia, una mandada a la mierda a todo mi mundo, un programa de TV y una insoportable noche, en la que extrañaba mi cama.
No, extrañaba mis cosas en Lima.

lunes, 6 de octubre de 2008

6 de octubre (8:28 pm.)

Llovió como pensé nunca volvería a llover este año. Nuestras respiraciones aparecían como una mancha blanca en el espacio, un humo especial formado por el calor y el frío. Las manos permanecían heladas, todavía. Los ojos querían cerrarse, acurrucarse en el tiempo. Congelarlo, como nuestro pies, esperar que dure para siempre.

Y no me importó todo lo demás. Sentir la garúa en mi rostro fue más que suficiente para no sentirme solo otra vez. Sentado en una banca de la universidad, soñé con estar ahí por siempre, conversando con la lluvia.
----------------------------------------------------------------------

Luego el temblor. ¿Significaré cambios climáticos? Espero que no.