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miércoles, 5 de agosto de 2009

Tierra en la cara

Siempre me he sorprendido al ver un gatito echándole tierrita a su mierda. ¡Sí! es muy chistoso ver al gatito (que puede ser un gato feo y flaco) arrastrándole la tierrita a su mierdecita. Como todo, este suceso me trae a la mente, nuevamente, el poemita de Luisito: Lo mejor que me sucedió fue haberte conocido.... . Déjame agregarle unas líneas más, Luis (felizmente estás muerto, para que no te vuelvas a morir al ver tremendo cambio): Lo mejor que me sucedió fue haberte conocido, perdido, olvidado y desechado; como la tierrita en la mierda.
Pero el gato sólo puede desenvolverse de esa manera... es algo natural al momento de tener una mierdecita adelante; lo hace por instinto. Así que uno ya sabe cuando un gatito tapa la mierda con la tierrita. Lamentablemente algunas veces uno se da cuenta cuando soltará la mierdecita. Pero bueno, más vale tarde que nunca.
Así que, si te desenvuelves de la forma que quieres y se desenvuelve de la forma que quiere, estoy seguro que alguna vez la tierrita y la mierda aparecerán, pues algunas respuestas de verdad son tremendas mierdas que no las tapan ni la mayor cantidad de tierra y menos un gato capaz de mover toda esa tierra. Entonces la mierda queda ahí, con mosquitas y todo, y se vuelve una tremenda tira cómica, de esas que no hacen llorar, sino reír; pero con una risa estruendosa, esa con voz y cuerpo, esas que el tiempo sabe controlar.
Sólo queda decir que hay una mierda bien enterrada bajo tierra, allí donde hay tierra subsuélica, ésa que sabe a petróleo, a minerales, a fósiles prehistóricos; la mierdecita descansa en el fondo hace mucho. Como para decir ¡plaf!... se acabó.

martes, 11 de noviembre de 2008

11 de noviembre (4:51 pm.)

Así transcurre mi vida en estas últimas semanas: entre cánticos de soledad, entre alegorías al silencio y metáforas a la desvirtud de mi ociosidad, aquella que me permitía al menos escribir algunas lineas en mi diario perdido para mí y para todos.


Y es que en los estos últimos días el peso que trae consigo vivir en este mundo esta haciendo mellas en mi lastimero cuerpo, apenas teniendo fortalezas para respirar en las noches y ver los amaneceres en las mañanas. Verdad absoluta de este tremenda vida: el tiempo sigue siendo cruel y nuestro pasar en este camino de sentimientos y realidades a medias sigue siendo tan corto. Lejano es todavía pensar en caminar sin sentir que te lanzan alguna roca en medio de la cara, o te ponen una cruz en la espalda para que sepas que vivir es igual que morir por todos lo pecados.


Un pequeño tiempo para reflexionar, para descargar toda la mierda que lleva uno adentro, creada de tensiones sin fundamento, de temores sin luz, de amores inciertos. Ahora a volver a mi vida cotidiana. A vomitar en el inmenso balde debajo de tu cama.