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jueves, 18 de junio de 2009

Dos ejemplos de Ramón complejo.

Ejemplo A:
Te veo. Prosigo, intento detenerme pero sigo, borrando las imágenes perennes e inquebrantables sin sabor ni dolor. Un recuerdo casi sangriento e indoloro se presenta frente a mí. Tarareo una canción, veo mis piernas moverse hacia adelante, ante el suspiro borroso que está delante. Doblo, unos pasos a la izquierda, me quedo mirando la nada. Obtengo un pequeño souvenir que contrae mis pulmones. Me vuelvo. Lo siniestro se fue, el recuerdo volvió al cajón enterrado bajo mil pesares.
Ejemplo B:
Te veo. Sigo viendo, sigo esperando que voltees y que nuestras miradas confluyan en algo místico e inefable. Una ilusión platónica y tormentosa que da nuevos bríos, nuevas sensaciones e inspiraciones. Me gusta verte e imaginarte siendo mía, me gusta que seas la nueva fuente de inspiración, sonrisa que me mira, mirada que me sonríe. No importa que tú y yo seamos parte completamente alejadas de esa extraña máquina que es el amor y el olvido. Mientras cada uno se encuentra de un extremo al otro siempre mantendré las esperanzas de que aquellos lentes me den un beso. Mientras tanto tu inspiración me ha dejado alegre.

domingo, 14 de junio de 2009

Consideraciones y brevedades Nº5

Entre tu mirada y tu sonrisa se encuentra la ecuación perfecta de mis ilusiones y sufrimientos.

Para aquellos lentes que me sonríen, para esa sonrisa que me ve a lo lejos.

viernes, 12 de junio de 2009

Tentativas de ojos.

¿Qué puedo hacer ante tu mirada? ¿Acaso esconderme detrás del lapicero?
¿Quizás sonreír mientras lo haces?
Quisiera mirar más allá de ti, posarme en tu sonrisa, quitarte los lentes y hacerte olvidar
Tan fácil puede ser tocar tu rostro y sentarme a ver el amanecer
Tan doloroso es verte sonreírme sin saber que no puedo oler tu cabello amical
creación de una ilusión.
¿Qué puedo hacer ante tu sonrisa?
¿Podré corresponderla con igualdad?
¿Tendré que sentarme y observarte hasta que seas mía?
Desfallecer solo es más fácil que seguir delante tuyo
callado
esperando que algún gesto me dé la señal para
besarte y no soltarte
jamás