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miércoles, 30 de diciembre de 2009

Viejas fotos


Ayer tuve entre manos mi viejo album de fotos. No pude dejar de sonreír al ver imágenes de un yo que solo ha cambiado en lo físico. Aún me gustan los chocolates y las fiestas (cuando estoy con mis amigos). Cuando no conozco a nadie permanezco callado y solo, hasta que alguien me presenta a alguien o siemplemente otra persona me habla.

Sigo llorando (por dentro) por cosas que me duelen, por decepciones, por malos amores o amores demasiado buenos (tanto lloro por dentro que las bolsas de los ojos se hinchan cada día más y las ojeras se notan cada vez de más lejos). Sigo molestándome cuando me cortan el pelo y me escondo cuando hago alguna travesura. Sigo siendo un celoso (ya no de los juguetes) y me dejo engreir con facilidad.

Sin embargo, entre tanta foto vieja, me he dado cuenta que hay ciertos huecos, ciertas imágenes que no están presentes... y recuerdo, luego de varios segundos, que como esas fotos también se llevó varios momentos en mi cabeza, varios sentimientos en mi corazón. En un momento me molesto por las fotos perdidas, por el pasado que dejé en otras manos... pero no hago caso, el pasado es un vieja piedra en el zapato que te la puedes quitar cuando quieras, y esas fotos se llevaron consigo los momentos y los recuerdos que también quería desechar.

Eso sí, toda la noche me puse a pensar en obtener nuevas fotos para que, en un futuro no muy lejano, éstas mismas sean materia de olvido.

viernes, 31 de julio de 2009

Poemetría: Tengo un recuerdo

Tengo un recuerdo
que revolotea en el
bolsillo de mi camisa
Juguetea entre
las monedas cansinas
y boletos
descoloridos.
Tengo un recuerdo
que me mira con
temor entre la
multitud
esquivándolos
Tal vez solo
sea un reflejo de
lo que hago
tan solo
una práctica inútil
que alimenta
mi ilusión.
Tengo un recuerdo
que revolotea cuando
te veo
pero lo guardo
bien dentro
hasta el momento
de decir
adiós.
Tengo un recuerdo
que al final de la noche
crece con
intensidad
Ya no alcanza en
el bolsillo
y explota
posándose en mis
manos.
Ese recuerdo es
tu sonrisa
que revolotea
cuando no
estás.

jueves, 18 de junio de 2009

Dos ejemplos de Ramón complejo.

Ejemplo A:
Te veo. Prosigo, intento detenerme pero sigo, borrando las imágenes perennes e inquebrantables sin sabor ni dolor. Un recuerdo casi sangriento e indoloro se presenta frente a mí. Tarareo una canción, veo mis piernas moverse hacia adelante, ante el suspiro borroso que está delante. Doblo, unos pasos a la izquierda, me quedo mirando la nada. Obtengo un pequeño souvenir que contrae mis pulmones. Me vuelvo. Lo siniestro se fue, el recuerdo volvió al cajón enterrado bajo mil pesares.
Ejemplo B:
Te veo. Sigo viendo, sigo esperando que voltees y que nuestras miradas confluyan en algo místico e inefable. Una ilusión platónica y tormentosa que da nuevos bríos, nuevas sensaciones e inspiraciones. Me gusta verte e imaginarte siendo mía, me gusta que seas la nueva fuente de inspiración, sonrisa que me mira, mirada que me sonríe. No importa que tú y yo seamos parte completamente alejadas de esa extraña máquina que es el amor y el olvido. Mientras cada uno se encuentra de un extremo al otro siempre mantendré las esperanzas de que aquellos lentes me den un beso. Mientras tanto tu inspiración me ha dejado alegre.

domingo, 19 de abril de 2009

Una noche de teatro

Por fin Ramón sacó provecho en una función de teatro, algo más que enamorarse de alguna de las participantes en la obra (pero Ramón estaba en todo lo correcto, aquella pequeña y frágil muchacha de cabellos negros, de piel cobriza, casi dorada, y su rostro... y sus ojos que uno quería caerse dentro de ellos, como en un pozo).
Hasta que escuchó esto:
"El amor es como dos flores. Cuando una se marchita..."
Y el tiempo se detuvo y un flashback hizo que por un espacio de milisegundos (si es el término correcto), una serie de recuerdos y odios aparecieran frente a sus ojos y nublaran sus pensamientos.
A los milisegundos (sic?) después, volvía a ver a aquella criatura, esperando que en algún movimiento sobre el escenario posara sus ojos en Ramón, y quedará tan cautivada como él (sic).

sábado, 14 de marzo de 2009

Una protuberancia que se inflama de luces en Chorrillos


Entre los miles de pensamientos entristecidos por aconteceres ulteriores y desertores, Ramón reflexiona de la vida que le tocó vivir: Una con mucho dolor sentimental y subjetivo.
Pero ahora no deja de sorprenderse que las estrellas de noche no sólo aparecen en el cielo.

lunes, 26 de enero de 2009

Ramón y sus reencuentros

Y como que Ramón ya se había cansado de que le digan que nos encontremos. Le cansaba hacerse el especial, el despreciable, el encantador y decidió por fin reencontrarse con Gladys a las 5 pm. en una pequeñuela plaza limeña. Eso sí, nada de remembranzas ni sorpresas; a la primera se iba corriendo.
Y que llega temprano. Se protege bajo los techos del Boulevard de la cultura, se esconde entre el olor de los libros esperando desaparecer de lo que él llamó un "acercamiento al peligro, acercarse al terreno enemigo". A las 5 en punto suena el celular, no sabe cómo, pero presiente algo...
-¿Ramón?
-¿Sí........?
-¿Ya estás en Quilca?
-Sí.... ¿Tú dónde estás?
-En Quilca.
-¿En qué parte?
-¿En qué parte estás tú?....
Y como que me cansó el lío de las preguntas y me dijo "espérame parado ahí, no te muevas que ya estoy ahí". Las frases se repetían tanto ese día. El miedo se apoderó de mí cuando la vi, tan simpática como nunca y yo tan amarrado a Leticia y su "no seas mala gracia, le invitarás algo supongo". Y yo que tenía en la cabeza un Lucky Strike. Qué desgraciado.
Y que las frases tenían ese sabor dulzón al recuerdo, y que pesaban en mi boca y se escondían en mi mente. Y ella igual, que algunas veces los recuerdos se perdían más y los silencios perduraban más y se hablaba de laboratorios y amigos y estudios y trabajo. Caminábamos escapando del sol, hacía un lugar donde podríamos sentarnos cómodamente. Y polos y Venezuela y diseñador gráfico y ¿dibujas?.
Y Ramón que olvidaba poco a poco los prejuicios anteriores al encuentro y se soltaba, se reía, jugaba, recordaba como es debido. Gladys hacía los suyo. Hasta que cada uno calló nuevamente... Era momento de hablar de las parejas de cada uno, y no pararon hasta que oscureció.
Y al final yo que callo y ella calla. La miradas, Ramón piensa lo peor. Pienso que ahí, acá va a ocurrir, se me va a acercar y yo, pensando en mí, en Leticia, en los dos, y no en ella, me alejaré y le diré:.... Pero no ocurre nada, volvemos a lo mismo. Nos despedimos y cada uno a su casa.
Y el ring, ring, "Hola amor", "¡Ramón!, ¿cómo te fue?".