sábado, 12 de mayo de 2012

Rounds que se pierden por cansancio

Cortázar había señalado, acertadamente, que la novela y el cuento finiquitaban como en un encuentro de boxeo. Mientras que la novela ganaba por puntos, el cuento lo hacía por KO. Un golpe seco que parte la quijada, quiebra la atención, instalada la emoción y destruye toda posibilidad de saborear un manjar que, apenas fue impuesto en nuestros labios, es arrebatado con insidiosa crueldad.

En la novela podemos saborear el dulce. Es más, en muchos casos el dulce se puede paladear desde el principio, desde la página 1, hasta el fin, como un caramelo de menta. Al momento en el que el dulce mentolado toca la punta de la lengua inicia un fresco festín gélido que no termina en la consumación del caramelo, sino en la sensación de frescura.

Esa impresión es la que te deja una buena novela. Una lectura que va ganando puntos a su avanzar; sin pensar en terminarla, pero sí intuyendo lo que podría ocurrir hojas más adelante, no necesariamente en la última hoja está el misterio. Sin embargo, no siempre pinta como lo dijo Cortázar, o como lo imaginamos al iniciar una novela.

Peor aún si es un escrito del cual te has hecho muchas expectativas. Novelas que se knockean solas, golpe en la quijada que debió darle al contrario (al lector); pero por motivos extraños (o una torpeza de cansancio natural) cae en propio rostro, dejando toda posibilidad de triunfo y excitación literaria al olvido.

Eso me ocurre con Crónica del pájaro que da vuelta al mundo. Este boxeador ha luchado demasiado, dando buenos golpes en los primeros 3 rounds. En los siguientes trata de mantener el ritmo de la pelea, moviéndose estratégicamente en un danzar escurridizo, sin mayor intención de atacar. Movimientos calculados, fríos, sin pasión.

Finalmente el trajín de los 12 rounds pasa factura. Solo se espera que caiga derrotado por el propio cansancio.

Leer en modo automático, por pura inercia; solo esperando que acabe la novela para saber el misterio, sin muchas ganas de saberlo, o saber qué vendrá en el próximo libro que será leído.

Rounds que se pierden por cansancio, por forzar la novela a niveles totalmente inexistentes.